Daniela Navarrete en los 80k Petzl Trail Plus Ecuador 2017: “Fue una aventura única” [relato]

Baños de Agua Santa

Después de un largo viaje por fin me encontraba en el pueblo de Baños de Agua Santa, Ecuador, donde fui invitada a la carrera Petzl Trail Plus. Me impactó lo bello del lugar. Rápidamente, pude conocer algunos corredor@s y se comenzaba a sentir en el ambiente el espíritu de la carrera. Las buenas vibras estaban en todos lados. Se notaba que la organización estaba con la tarea realizada y verificando los últimos detalles. Aprovechamos los dos días previos para unos últimos trotes soltar las piernas y comer los últimos platos de pasta. Me sentía muy cómoda y feliz de estar allá, quería tanto participar de la carrera.

La carrera

Llegó el día awww!!!! Ya estábamos listas con mis compañeras Soreini y Sonia, con todo el equipo en la mochila! En la largada, a las 17:00 hrs, todos nos deseamos suerte y en 3, 2, 1 comenzó la aventura. Partí la carrera muy reservada. Sabía que me tenía que guardar por el desnivel brutal de estos 80km. Al comenzar, tenía unas leves molestias estomacales que a los pocos kilómetros se transformaron en una pesadilla. Ya en el kilómetro 6 tomé los primeros medicamentos, era muy difícil avanzar, me daban calambres estomacales y no conseguía concentrarme. Seguí a pesar de eso, sabía que si lograba encontrar un buen ritmo, lo olvidaría. Lo cual no sucedió hasta llegar al kilómetro 30 aproximadamente (cuando los medicamentos al fin empezaron a hacer efecto).

Fue una gran prueba, que acompañada de la intensa lluvia me hizo ir a un ritmo bastante lento. A fin de cuentas, no fue tan malo, ya que al ir lenta, siempre fui muy concentrada en el camino, las marcas y eso, junto con la iluminación de mi Petzl Nao, evitó que me perdiera. Lamentablemente, otros corredores no tuvieron la misma suerte. Bueno, la suerte me duró hasta después del PC (Puesto de control) 4 donde junto a varios corredores nos desviamos del camino. Después de unos 20 minutos regresamos al correcto. Ahí pensé que debía apurar y aproveche el buen ritmo de Juan Antonio Reyes para avanzar más “rápido” entre el barro, senderos angostos, o simplemente en lugares donde no había senderos. Andar juntos, me ayudó muchísimo y seguimos hasta el kilómetro 42. Desde ya, me sentía mucho mejor, podía comer y tomar agua. Hasta aproveché el puesto para comer una riquísima sopa.

Salí para enfrentar los 40 km restantes llena de energía gracias a la gente que se encontraba en el PC y quienes me dieron mucho ánimo para continuar. Mentalizada para el gran desnivel que se venía, trataba de dar alcance a Juan Antonio. Cuando llegamos al siguiente puesto de control, Juan Antonio decidió retirarse. Traté de convencerlo de seguir, pero la decisión ya había sido tomada y continué sola tratando de concentrarme en la ruta y no en el cansancio.

Barro, corte de carrera y desnivel

Comenzaba el amanecer y me encontraba bajando y subiendo cerros, cayéndome y levantándome, y atravesando algunos lahares del volcán Tungurahua. También me maravillaron los lugares de la carrera que estaba viviendo. Iba a paso firme y rápido para recuperar el tiempo perdido en la primera parte de la carrera. Al llegar a Pondoa, comenzaba un descenso muy difícil donde habían cuerdas. Era un verdadero tobogán de barro donde si no te sostenías, lo más probable era que terminaría muy lejos del camino. Afirmándome de lo que pudiera y tratando de evitar cualquier calambre, logré pasar esta dura y larga pasada, donde los guantes fueron fundamentales para evitar quemaduras en las manos y que me arrastrara varios metros en el barro. Al fin llegué al camino y un señor me anunció que estaba cortada. Fue un balde de agua fría. Era imposible ya que aún estaba dentro del tiempo. Le pedí que se comunicará con la organización y me dice que el tiempo era para los de 50 K. Todavía, seguía en carrera. A toda la velocidad continué hasta llegar al PC La virgen, desde donde empezaba la última y dura subida con cerca de 800mts de desnivel. Paso a paso, me iba convenciendo de lo poco que faltaba para llegar a la cima. Avanzando al ritmo más fuerte que pude, logré llegar hasta la casa en el árbol donde me recibieron una vista maravillosa y muchos turistas quienes me apoyaron. También, habían corredores que el día anterior corrieron 20 km que me alentaron mucho. Esa energía es impagable.

Descenso a meta

Una vez con la marca de control en mi manga “dorsal”, comencé rápidamente el descenso y en poco tiempo ya estaba en el pueblo de Baños. La emoción me ahogaba. Mucha gente en las calles me saludó y me decía que quedaba muy poco. Con un trote suave y aguantando los últimos metros, por fin pude cruzar la meta. Que alegría fue haber completado los 80 km con 7.394 metros de desnivel positivo!! Recibir abrazos de gente que apenas había conocido y quienes compartieron mi felicidad fue muy lindo. Acababa de vivir un lujo de carrera. Fue una aventura única y estoy muy agradecida de quienes hicieron posible competir por esta ruta, con partes muy técnicas, con barro, lahares, barrancos y trepadas, y donde cada etapa fue una gran meta.

Petzl y KRunners

Gracias al equipo Petzl Trail Plus por la invitación. Me recibieron como una más y me hicieron sentir como en casa. Muchas gracias a mi auspiciador y gran apoyo Petzl Chile por siempre estar en todas las locuras que se me ocurren. Y como no agradecer a mi equipo Krunners, a quienes no importa a donde vaya siempre se las arregla para saber de mi y apoyarme. Quiero felicitar a Soreini y Dani Sandoval, por los carrerones que hicieron y por supuesto a todos los que participaron en las diferentes distancias, felicitar a Sonia Procopio y Regula Mellenberger que dieron lo mejor de cada una. Termino esta carrera con más amigos, muchos aprendizajes y con ganas de regresar a Ecuador.

Un abrazo
La Chilena

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ultrajj

(MSc) Ingeniero civil acústico, amante del deporte, la música y todo lo que signifique un desafío.